miércoles, 2 de noviembre de 2011

Cómo elegir una bijouterie de calidad.

Cuando compres accesorios, antes de salir del comercio no olvides verificar la comodidad y seguridad de la bijouterie que estas a punto de llevar.
La buena bijoux no lastima por su peso, ni por el material empleado o por ser demasiado grande o pequeña para quien la use. Tampoco tiene orillas o bordes que se enganchen en las prendas o en en el pelo. No importa la posición que adoptes, la pieza cae perfectamente, es decir, mantiene la forma con el movimiento.


Al decidirte por una compra tené en cuenta que:
En general, las piezas de metal pierden el brillo. Los dorados viran con el tiempo, cuanto mejores son, esto se produce más tardíamente. Las uniones, cuentas, cierres o dijes de plata se ennegrecen pero no se oxidan. El metal jamás debe tocar hilos de seda o plástico: los gasta rápidamente y las piezas terminan desarmandose, por eso, los dijes siempre deben estar enganchados a una parte de la bijoux construida con el mismo material que la parte de donde cuelga el dije.

Un diseño con terminaciones prolijas dura más pues está expuesto a menor roce, tironeo y desgaste.

Las cuentas de vidrio son más pesadas pero en las perlas falsas mejoran muchísimo la caída del collar.
Los nudos entre las perlas o las cuentas evitan que la bijouteria se deshenebre al romperse.
No olvides verificar que los cierres sean adecuados a su uso, es decir, una pulsera debe poder abrocharse cómodamente con una sola mano, un collar no puede tener un peso haga abrir el cierre, los aros no pueden ser tan apretados o pesados que deseemos sacarlos ni bien puestos, ni las pulseras tan ruidosas que nos obliguen a paralizar nuestros brazos para evitar ruidos que interfieran en la conversación.
Finalmente, para comprobar todo esto es necesario tocar con nuestras manos y probarnos las piezas que hemos seleccionado. Podremos observar y sentir su peso, ver si las terminaciones son las adecuadas al uso que daremos, si el pulido está intacto o tiene alguna raya, si el diseño de la pieza nos entorpece, si cuelga apropiadamente, es decir, no enchueca con el movimiento.
Sólo así te asegurarás de que el uso intenso justifique el dinero invertido en la compra.

sábado, 29 de octubre de 2011

Collares: no importa qué pechos tengas…¿O sí?


Cuando el sol empieza a entibiar, la ropa se hace escasa y la bijou entusiasma, “rellena” y determina. Sin fanatismos, los collares son un recurso veraniego ultra interesante que permite jugar con el estilo, diferenciarnos y completar  nuestro outfit (o arruinarlo para siempre). Conclusión: saber usarlos se hace indispensable.
Hay muchísimos modelos de collares y sus largos son variados. Pero no todos son para una. Porque el busto, esa parte del cuerpo que nos hace sentir  tan femeninas y que a los otros resulta irresistible, a veces es un verdadero problema, y aunque no sea para tanto, es bastante difícil encontrar una mujer contenta con lo que tiene. Por consistencia, forma, o tamaño, siempre hay un defectillo que disimular. Y tu modo de vestir puede realzar lo mostrable y disimular lo ocultable. 


¿Cuáles son los trucos para balancear tu imagen y sentirte más armónica y segura con lo que  Natura te dio? ¿Cuál es la clave?
Escotes y collares son complementarios y la forma de tu busto servirá de guía para ambos. Vestirás y aderezarás tu vestuario acentuando la cintura de modo que pecho y caderas tiendan a tener igual contorno. Con espalda y pecho pequeños, podés recargar arriba. O viceversa: para un gran busto nada mejor que desviar de él esas miradas imperdonables.
Entonces, antes de comprar ese collar que te vuelve loca, pensemos en tu figura:
Poco busto:
¡Felicidades! Corres con ventaja.  Tu busto es fácil de llevar, no cae y hace que te veas delicada. Escotes redondos y cuellos Halter que suben hacia el cuello lo “engrandecerán”. O sino, un buen corpiño con relleno te prestará lo que desees.

No vayas demasiado ajustada arriba. Luego: ¡estás en condiciones óptimas de llevar  el collar más llamativo y voluminoso! Eso sí, la protagonista sos vos, no tu collar.
¡ASI NO!
 Sí a los collares de varias vueltas, con adornos, o superpuestos. Los babero o bib son indicadísimos. El abuso de cadenas es otra gran opción si “medís” el resto de tu bijou.
  
Mucho busto:
ESto es más complicado. Los corpiños reductores ayudan, pero aquí el uso inteligente de tus accesorios es determinante. El truco es llevaar las miradas hacia la cintura y el rostro. Un escote al cuello es lo peor (ensancha enormemente tu cara) y el que tiene forma de V y lleva las miradas hacia la cintura el mejor -siempre que no se abra, claro-.
Nunca, nunca nunca uses collares en forma de Y, o cuya pendiente haga zambullir todas las miradas dentro de tu pecho. ¡Y quedan prohibidos terminantemente los collares torsade o de varias vueltas y perlas gruesas!
 ¡ASI NO!

Busto junto:
Algunas se enorgullecen de él, pero en otras el surco que se forma al medio es alto y molesto. Para estas, el escote bote o al cuello y los collares vistosos en cualquier largo son sus aliados. Evitá los escotes en V, que juntarán tus senos hasta hacerlos desaparecer. Un strapless con gargantilla o collar de perro queda super bien.


¡ASI NO!
Busto separado:
Buscaremos juntar ópticamente los pechos. Los corpiños con push up son ideales. Los cuellos altos y escotes halter que suben también. Olvidá los tops, los strapless y los escotes bajos con o sin breteles, que hacen ver los pechos hiperdivorciados.  
¡ASI NO!
Si tu busto es pequeño y separado... ¡huí de la falta de collares! En este caso tenés vía libre para todos los que se te ocurran.
Si tu busto es grande y separado bastará con collares con una pendiente importante y su charm o collares en Y, ideales para vos.
Busto de nacimiento bajo:
Adelante con los collares cortos, que terminen antes de la entrada de tu pecho. Lo que lleve la mirada más abajo, out.
¡ASI NO!

Los largos noche (40 – 43 cm) y princesa(43-47 cm) y las gargantillas y collares de perro (atan el cuello  justo debajo de la garganta), son los adecuados porque refuerzan tus hombros y tu cuello.


Busto de nacimiento alto:
Los collares largos y voluminosos con buena caída vienen de maravilla.
¡ASI NO!


Los collares cortos y livianos, que terminan más arriba del busto, o los largos y delgados que llegan mucho más abajo son los apropiados. Si tienen un pendiente pesado, algo que "empuje" tu look en sentido vertical, te favorecerá mucho más.
El Matineé (50-60 cm.), el Ópera (71-86 cm.) y el famoso collar sautoir ( un ópera con largo charm en forma de borla de perlas) son sus amigos estratégicos, ya que sobrepasan la entrada del busto.
Una gargantilla hará muy elegantes a las altas. A las bajitas, las “acorta” un poco más.

Para completar la información sobre este tema podés ver en este blog A cada escote su collar_

jueves, 27 de octubre de 2011

Peinados con accesorios a la carte.

Corto y engominado, o suelto, abundante y casi despeinado; en alto y con voluminoso recogido en rodete, o llevado hacia atrás en una cola; con trenzas o con bucles… Lo lleves como lo lleves, tu cabello tendrá un toque de bijou. Este año la cabeza gana en atención, cuidados y belleza, llevándose muchos de los esfuerzos que renuevan tu estilo.
Vinchas, hebillas, peinetas, moños, flores, pinchos, broches, pañuelos, diademas, sombreros, cintas, tiras de perlas y pequeños tocados, todo está listo para renovar tu imagen. Con poco dinero los adornos para el pelo te dan la oportunidad de conseguir el look.
Pero antes de poner manos a la obra, estudiá algunos de los estilos en boga para alimentar la imaginación:

Un retro bien siglo XXI : un pañuelo enrollado forma esta doble vincha que contiene un peinado sensual y descontracturado.


En apariencia opuesto al anterior, el lujo retro de esta delicada cinta de raso sujeta un voluminoso batido y un jopo "pegado" en la frente con fijador.


Horquillas con flores de tela y perlas para sostener unas ondas apenas insinuadas. Superfemenino y glamoroso



 
Misma versión, una sola flor, pero de costado


Esta vez el cabello, muy acomodado, lleva por detalle una peineta con brillantes... que lo sujeta desde debajo y por detrás prolijamente enrollado


Glamour soft: otra forma de armar un rodete bajo, con trenzas y cintas de gasa que "surgen" de una gran hebilla-moño.


Alto en la frente, medio recogido y dos hebillas-bijou para sostener una larga cola de bucles a tono con la osadía de este little black dress.


Otro peinado recogido, esta vez con una vincha-bijou a juego con el contraste y la geometría del galón que bordea todo el abrigo.


Un loock con reminiscencias orientales. Este arreglo, por el lugar donde esta ubicado y el tamaño, es casi un tocado. Moño en tul, algodón y lurex, modelo de Karl Langerfeld para la casa Chanel.


El estilo oriental... su misterio y belleza llenan de glamour esta melena corta y peinada a la gomina, con un pequeño tocado lleno de tachas y refuerzos como la coraza de un guerrero samurai

Atadas a lo largo de dos trenzas, tiras de tela floreada circundan la frente con unos toques de color cual cerezos primaverales.

Variante romántica del mismo estilo: dos trenzas "contenidas" por las florcitas bijoux de dos hebillas-moño

Flores totalmente diferentes: pelo largo, bucles y gomina, todo contenido por esta vincha en un dorado mate con adorno asimétrico en cuero. La onda es años locos relouded siglo XXI.


Para gustos menos "peinados" o más rebeldes, hippies o bohemios: diadema extrema de piedras, flores, plumas, y flecos de cristales... ¿Demasiado?


Entonces, otra vez por Karl Langerfeld esta melena llevada hacia atrás por una peineta con brillante cascada de cristales corona un típico tailleur invernal.


Una vincha-diadema muy sutil es la actual alternativa que sintetiza en un pequeño y sencillo accesorio el tradicional velo de novia.


Para las más atrevidas: corona de piedras brillantes colocada a un lado acompañando el movimiento del peinado y el vestido vanguardista.