"El sábado tengo alta fiesta y no sé qué ponerme" no es una frase original. La pensamos, la padecemos, la repetimos y damos vuelta el armario una y otra vez sin encontrar nada que nos salve. Entonces salimos a los apurones, buscamos "el" vestido, o "los" accesorios, y nos convencemos (sino sería imposible salir) de que estamos divinas. Pero... ¿era necesario invertir tantas energías y dinero? Aquí van algunos tips reconfortantes. O por lo menos, te darán alguna idea para que deslumbres a todo el planeta sin que te afee el mal humor ni desfondar tu tarjeta de crédito.
Solución demasiado costosa, ¿no?
Pasemos a la siguiente.
Una vincha con algunas piedras de strass ya cambia tu look.
Un lazo que marca la cintura, un collar de perlas que se enrolla como una pulsera junto a otra del color elegido como contraste y un clutch readaptan perfectamente este vestido de encaje color hueso a una salida super elegante.
Sencillito sencillito, pero muy efectivo:
cinta-gargantilla con falsa perla pendiente
sobre este pequeño vestidito negro en estilo vintage.
Terciopelo negro y metal dorado: un must fácil para un armario clásico.
El cinturón de strass transforma radicalmente este práctico y callejero LBD
Un broche brillante que bordea el escote es una variante apta para vestido o blusa.
Alternativa para capturar miradas y deseos:
larga abotonadura con destellos y nuca y orejas sensualísimas
con un arreglo de vincha, peineta y aros a juego.
No te dejará pasar desapercibida ni siquiera cuando te vas.
Estrategia barata y llena de astucia fácilmente reproducible: si no tenés una blusa tan linda como esta, podés improvisar sobre una falda o pantalón apropiados algún swetter cuya abotonadura quede abierta en la espalda dejando caer allí lánguidamente alguna joya vistosa que genere el plus de deseo que buscas.
















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