jueves, 26 de abril de 2012

Acccesorios de alta fiesta con bajo presupuesto



"El sábado tengo alta fiesta y no sé qué ponerme" no es una frase original. La pensamos, la padecemos, la repetimos y damos vuelta el armario una y otra vez sin encontrar nada que nos salve. Entonces salimos a los apurones, buscamos "el" vestido, o "los" accesorios, y nos convencemos (sino sería imposible salir) de que estamos divinas. Pero... ¿era necesario invertir tantas energías y dinero? Aquí van algunos tips reconfortantes. O por lo menos, te darán alguna idea para que deslumbres a todo el planeta sin que te afee el mal humor ni desfondar tu tarjeta de crédito.


Solución demasiado costosa, ¿no?
Pasemos a la siguiente.


Una vincha con algunas piedras de strass ya cambia tu look.


Un lazo que marca la cintura, un collar de perlas que se enrolla como una pulsera junto a otra del color elegido como contraste y un clutch readaptan perfectamente este vestido de encaje color hueso a una salida super elegante.



Sencillito sencillito, pero muy efectivo:
cinta-gargantilla con falsa perla pendiente 
sobre este pequeño vestidito negro en estilo vintage.

Terciopelo negro y metal dorado: un must fácil para un armario clásico.

 El cinturón de strass transforma radicalmente este práctico y callejero LBD 
 

Un broche brillante que bordea el escote es una variante apta para vestido o blusa.
 
 

Alternativa para capturar miradas y deseos:
larga abotonadura con destellos y nuca y orejas sensualísimas
con un arreglo de vincha, peineta y aros a juego.
No te dejará pasar desapercibida ni siquiera cuando te vas.


Estrategia barata y llena de astucia fácilmente reproducible: si no tenés una blusa tan linda como esta, podés improvisar sobre una falda o pantalón apropiados algún swetter cuya abotonadura quede abierta en la espalda dejando caer allí lánguidamente alguna joya vistosa que genere el plus de deseo que buscas.

 

lunes, 23 de abril de 2012

La joyería contemporánea... es joyería?

Tradicionalmente, la joyería se reserva junto al valor artístico, el valor económico de los materiales que emplea en la confección de la pieza. A veces, este es el único valor que exhibe. Es una distinción clásica y también objetable entre joyería y bijoutería.
Por el escaso valor económico de algunas de sus piezas, la joyería contemporánea se presenta a veces como un territorio intermedio. Pero no.
La zona en la que ésta joyería se desarrolla se desprende del valor monetario para relacionarse con la experimentación, la creatividad, el borramiento de ciertos límites, la deconstrucción, la superposición y la mezcla. Su contemporaneidad implica una fuerte alusión al concepto, el mensaje y cómo lo comunica. Por eso también se la llama joyería "de autor".
Aunque hay algo más a tener en cuenta. No es difícil escuchar de algún elemento natural  o alguna obra arquitectónica o hallazgo arqueológico que "es una joya". Es una joya por la sensibilidad que despierta, por su gran hermosura, por su delicadeza o por la minuciosidad del trabajo que encierra.

Aude Tahon, hilo. Anillos


John Svenja, plástico. Pulseras 



Alidra Alic, porcelana. Anillos


Nel Ilsen, papel. Collar


Doris Betz, chapa metálica. Collar


Sayumi, broche. Papel e hilo. 


Seulgi Kwon, broche. Silicona

Por los colores, materiales y formas, habrán notado que la joyería contemporánea nada tiene que ver con lo prohibido: admite todos los materiales, los colores y las técnicas para modificarlos. Y no desprecia la joyería tradicional que combina con astucia, por ejemplo en aquellas partes en que la joya se conecta con el cuerpo. Para mí, su condición principal y que nunca pierde es su intensa vocación lúdica. Ese es, creo, su mayor deleite y valor.

jueves, 19 de abril de 2012

Dulces collares con... lazo!

Ya no se trata de un simple moñito: una cinta serpentea e imprime formas orgánicas para atemperar la densidad de la piedra. O suaviza la rígida geometría del cristal. O aligera la aristocracia de las perlas.
Terciopelo, organza, raso, seda, gros o cuero aportan acariciantes texturas y ese contraste necesario de lo que en vez de brillar, absorbe la luz.
Hace pocos años la Casa Lanvin inició esta tendencia, que aligeró unos pesados y coloridos collares bib; como verás a continuación, la tendencia logró imponerse y hacerse moda.


El famoso bib rosado de Lanvin, con ese toque moderno y decontracté de la popular cinta.



   Casi un accesorio de robot, si no fuera por esa delicada cinta que sostiene los metálicos y fríos abalorios con intangible firmeza.

Asimétrico, imprevisible e irreverente collar de perlas y seda. También de Lanvin.



El riesgo de este collar es la cinta que colorea y unifica de un modo diferente cadenas doradas y strass plateado.



Un exquisito modelo donde la organza forma la cuerda que sostiene un gran dije central de cristales tejidos, por Valentino.


Aquí, las formas orgánicas de la naturaleza se sostienen en la delantera con un moño-bijoux, mientras en la parte posterior otro de seda le hace juego. De Sonia Ryquiel.
  



La pareja india Sachin + Babi diseñaron este collar cuyo lazo se prolonga para enhebrar gruesas cadenas doradas. A modo de síntesis, el ramillete asimétrico tiene elementos textiles, metal y perlas.  


Strass, cordón de pasamanería, y lazos rosados
dispersos juguetonamente en la pechera de este innovador bib.



Otro collar de strass y múltiples lacitos.
  


 Para las más audaces, que siempre marcan tendencia, este Lanvin de unas pocas perlas gigantes 
cuyo lazo es más que  desestructurado.